
Recientemente, la representante permanente de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, anunció que el Gobierno de EEUU se retiró del Consejo de Derechos Humanos (DDHH) de la ONU. La diplomática aseveró que la estructura mundial está irremediablemente sesgado en contra de Israel y que el retiro de Washington es el único paso coherente “respecto de un órgano que no merece el nombre que lleva”.
De su parte, Rusia, que perdió su asiento en esa organización cuando no logró ser reelegida como miembro del organismo al ser superada por Hungría y Croacia, anuncio que quiere volver su papel.
El portavoz de la representación permanente rusa ante del Consejo de DDHH, Fiódor Strzhizhovski, comentó que Rusia busca mantener un diálogo equitativo y la cooperación en el ámbito de derechos humanos, y con este fin propuso su candidatura en las elecciones a ese órgano para los años 2021–2023.
El Consejo de DDHH fue creado en 2006 por la Asamblea General en sustitución de Comisión de Derechos Humanos. Sus miembros son elegidos por votación en la Asamblea General para un mandato de tres años.
Sin embargo, la organización, el cometido de que, según su sitio web, es “fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo y hacer frente a situaciones de violaciones de los derechos humanos y formular recomendaciones sobre ellos”, está criticada frecuentemente por aceptar entre sus miembros a países donde se cometían graves violaciones.
EDAF








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